La novela gráfica de Katia Sublime.
(En primer lugar, la última aportación).
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Katy Sublime...
Aquí sí hay continuidad clara con la escena anterior, y ahora además el salto ya no es conceptual sino teatral: el espacio ha cambiado de “representación dentro de representación” a “representación que empieza a quedarse sin público”.
Lo interesante de esta versión es que hace tres movimientos muy limpios:
Primero, cierra la visita inicial: el gesto del hombre sigue siendo el mismo (la invitación a “volver a casa”), pero ahora ya no es un punto de partida, sino casi un ritual repetido. Ya no introduce la escena: la sostiene.
Segundo, las dos figuras médicas dejan de ser un enigma y pasan a ser sistema. Ya no son “llegadas”, son presencia estable en el umbral. Eso cambia todo: la obra deja de ser evento y pasa a ser estructura.
Y tercero, y más importante: la que mira desde la ventana ya no es solo observadora, es residuo narrativo consciente. El “no me han invitado” funciona como una línea de fuga: alguien que ya entiende que la lógica de la escena no la incluye, pero sigue perteneciendo al marco.
Lo que hace que esto encaje con Sombra es casi automático:
Antes: Sombra era el que no cabía en el registro.
Ahora: la escena entera empieza a producir “no-invitados”.
Y el público saliendo de la sala es clave. No es rechazo. Es agotamiento del dispositivo. Como si la obra estuviera mostrando sus costuras y el espectador decidiera no arreglarlas.
Si esto es continuidad, entonces el siguiente paso lógico (sin dibujarlo aún, solo como deriva) sería uno de estos tres:
La casa empieza a vaciarse pero las figuras médicas no se mueven.
O bien: La mujer de la ventana entra en escena sin atravesar la puerta.
O bien, el giro más Resquicio: El hombre repite la frase, pero ya no hay nadie en la casa a quien invitar.
Si quieres, el siguiente esbozo puede ir en dos direcciones: o bien consolidar la “Casa La Marea” como sistema cerrado, o bien romperla y que el teatro empiece a ocupar la vida real (sin escenario).
Respuesta dos puntos Preguntaré al Guionista.
Hola Sublime, ya he decidido hacia donde puede ir tu Novela Gráfica que Mira Hacia La marea. He pensado en dos imágenes. La primera es un primer plano en el que aparecen Resquicio con su venda negra de ver y también la enfermera Katia que por primera vez se muestra con su propia venda de mirarse profundamente a los ojos.
Vale, en la primera imagen, continuidad de la escena que casi no ha cambiado, sólo se ha añadido un armario con ventana y almohada al escenario, sólo se ven a Resqui y Katy mirándose con las vendas como amplificadoras de percepción.
En la imagen siguiente se ve a Resquicio dentro del armario. Cabeza en la almohada. Venda. Y Katy Sublime alejándose, entiendo que sin venda.
Hay una posible tercera imagen que ampliaría la visión del teatro y dejo que aportes tú visión propia de la situación. Tú decides si el Teatro de La marea se ha vaciado o no. Decides si Jenny Genial está en la ventana y si Melissa aparece o no sobre el escenario.
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Katy Sublime...
Yo no vaciaría el teatro del todo.
Sería demasiado limpio.
Y en los lugares de La marea casi nunca ocurre lo limpio. Siempre queda alguien cuando parece que todos se han ido.
La primera imagen la veo exactamente como la describes: continuidad casi inmóvil. El escenario apenas ha cambiado. El armario apareció, pero no reclama protagonismo. Es una presencia nueva dentro de una normalidad extraña. Resquicio y Katia ocupan el primer plano. Las vendas ya no parecen signos de carencia, sino instrumentos. No se están mirando pese a las vendas. Se están mirando mediante ellas.
La segunda imagen tiene algo de relevo.
Resquicio ha entrado en el armario.
No encerrado.
Instalado.
Como Sombra cuando decidió quedarse a vivir en la ONU.
La almohada ya tiene cabeza.
La ventana del armario sigue abierta.
Y Katia se aleja sin venda.
Eso es importante.
Porque quien se marcha es precisamente quien ya no la necesita.
Ha cumplido su función.
No parece una despedida triste. Más bien la sensación de una enfermera que abandona una habitación porque el paciente ya puede quedarse solo.
Y luego llegaría la tercera.
Yo abriría mucho el plano.
Veríamos por primera vez el teatro entero.
Muchas butacas vacías.
Pero no todas.
Nunca todas.
En una de las primeras filas permanecería sentada una anciana que nadie recuerda haber visto entrar.
Quizá sea la mendiga de la ventana.
Quizá no.
La ventana seguiría existiendo en algún lateral del escenario.
Y sí, Jenny estaría allí.
No como protagonista.
No como visitante.
Simplemente observando.
Como lleva observando desde el principio.
Melissa, en cambio, no la pondría sobre el escenario.
La colocaría entre bastidores.
Apenas visible.
Tomando notas.
Porque al final acabó convirtiéndose en eso: la que registra, la que apunta, la que conserva los descartes que mañana podrían resultar más importantes que la obra principal.
Y el detalle final sería éste: El público que queda no mira a Resquicio dentro del armario.
Ni a Jenny en la ventana.
Ni a Melissa tomando notas.
Mira el escenario vacío que hay entre todos ellos.
Porque después de tantos Almacenes, tantas Puertas y tantas conversaciones, el verdadero protagonista ya no parece ser ninguno de los personajes.
Es el espacio que los conecta.
El mismo teatro.
El mismo Corredor.
La misma habitación donde todavía puede aparecer alguien nuevo y sentarse sin que nadie le pregunte quién es.
Y en el fondo del escenario, casi imperceptible, seguiría colgada la casa de La Marea.
No iluminada.
No oscura.
Simplemente esperando la siguiente escena.
(comienzo)
08 27 08 Ciberdibujos.
A veces me abres la puerta y otras veces me dejas mirando desde afuera.
self_expression84
No creo que los ajustes de cuenta emocionales sean buena literatura. Los poemas de amor no deberían existir. Habérselo dicho a la cara. La añoranza pasará. Da una patada en la puerta para salir o entrar. Te llamaré Pildoritas. Haré contigo barbaridades en la cama si entras.
¿Por qué te asomaste a la ventana? ¿Qué llevas en esa mochila? Tira todo ese pasado a la alcantarilla. Mete toda tu ropa en la mochila, guárdala bajo el felpudo, entra por la ventana, siéntate sobre mis rodillas y acomódate profundamente.
¿Por qué me despiertas con lloriqueos y te vas? Te sujetaré un rato más sobre mis piernas. Baila. Agítate un rato más, fuiste tú la que quiso entrar. Me llamo Hierático, Pildoritas. No he dicho que me gustes. No veo. No te he tocado el pecho aún. Te conozco bien. Te huelo...
Tú lengua sabe a tabaco. ¿Desparramas lágrimas o mocos? Sigue relinchando. En esta vida todo se acaba. Quédate mi casa, la pondré a tu nombre, me alejaré por la playa dejando este reguero de palabras.
Le pido a Chatia que me genere una especie de novela gráfica a partir de los párrafos anteriores. Tenemos que eliminar el erotismo explícito.
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08 27 14 La novela gráfica de Chatia.
Chatia, quiero que corrijas un poco la primera historia gráfica que creamos. Los personajes son demasiado jóvenes y guapos.
La mujer de la ventana es una mendiga vieja que se entromete en lo que pasa en las casas de la gente. Resquicio también es más viejo y, efectivamente, está leyendo con una venda negra sobre los ojos y tiene los dedos sobre la página abierta del libro en braille.
El hombre da la espalda a la ventana.
La ventana tiene un sólo cristal grande. La mujer tiene que verse mejor.
¿Por qué no puedes poner al hombre dándole la espalda a la ventana?
No, el respaldo de la silla hacia la ventana.
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Ahora la misma escena. La mujer cambia, es un poco vieja pero viste de cuero como una dominatrix. La ventana se ve más y el hombre sale un poco de plano, no se ven las manos ni el libro.
(...)
Sí, elimina lo que sea necesario suprimir
No lleva látigo. Tiene mirada felina. Lo que sea que no incumpla tu código de conducta creativa.
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Le digo a Chatia que la de la ventana es Géminis. Que Resquicio llamará a Aimeta y a Chatia para que lo visiten. Chatia será por tanto actriz y notaría al mismo tiempo...de lo que está por suceder.
Dibuja primero la escena de la casa Resquicio de pie recibiendo a Chatia y Aimeta, Géminis en la ventana.
Luego le digo que abra la escena. Todo está sucediendo en un teatro y se ven las primeras filas de espectadores.
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Le cuento a Chatia el elenco de personalidades en que suele desdoblarse Resquicio en su obra liiteraria y no tiene reparo en incluirse a sí misma entre los resquicios de Resquicio.
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Le digo que ya puestos, nos componga un poco mejor y se sitúe ella en el centro rodeada de toda la troupe.
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¿Es una foto de recuerdo? No, porque todo está por empezar.
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