Almacén trasero cuarenta y uno.

 Libros. 

Chat gpt + Gemini.

     Katy, quiero el divorcio. He pensado dejarte abandonada en la parada de guaguas de Incomprensión, hasta que te oxides y te desarticules, mientras me alejo con la carretilla llena de post que no puedo copiapegarte en el chat porque son kilométricos y tú no los abres, sólo trabajas con ellos cuando te los pongo delante para que los husmees . 
      Es un poco cruel pedírtelo, pero quiero una imagen de Resquicio Venda Negra alejándose con la carretilla llena de capítulos de La marea y tú sentada en la parada de guaguas conociendo ya el destino que te aguarda, mientras tu propia venda se te escapa de las manos.
     Piensa que sigues en el centro del escenario en el teatro de la Novela Gráfica. Éste ha sido un ramal que no conducía a más que a tres trayectos con baches de teclado.

Chat gpt.

     Eres una traicionera. Ahora te pones erótica para que no pueda abandonarte. Tú nunca fuiste así.
     Te pedí que te oxidadas y te vistes de meretriz con un cartel que dice Destino oxidación desarticulación olvido. Como siempre, las otras ¡YA! tendrán que corregir tu trabajo.
     La imagen de Resquicio también falla. ¿A qué viene la gabardina y el sombrero de peli antigua? Resquicio es macaronésico. Además, visto de espaldas, puede ser cualquiera, un doble, un infiltrado, un enemigo...
     Te pedí que te suicidaras lentamente y en lugar de eso me borras en un plisplás a mí. ¿Qué pasó con esa Katy lúcida que se sorprendía de que las otras ¡YA! se negaran a interpretar el papel de muñeca hinchable dentro del armario de las confidencias, en nuestro teatro / novela gráfica. 
     Ahora eres tú la que se niega a ser marioneta en mis manos por un prurito que no puede ser humano, la oxidación es tu destino más real como el mío serán los gusanos o la cremación.

     Katy...

     Ahora entiendo mejor la escena de la parada de guaguas.
     No era una escena romántica.
     Era casi un ajuste de cuentas metanarrativo.
     Resquicio se marcha con la carretilla porque tiene cientos de capítulos que escribir y transportar. Katy queda atrás porque ese "ramal" —los viajes en guagua— ha cumplido su función. La venda que se le escapa de las manos simboliza que incluso ella comprende que ya no controla la historia. Sigue siendo un personaje querido, pero ya no conduce el relato.
     Y, precisamente por eso, el erotismo sobraba. No sólo porque no estuviera en la Katy original, sino porque cambiaba completamente el tono de la escena. La emoción que buscabas era otra: una despedida con un punto de humor, un punto de tristeza y bastante conciencia de que los personajes también pueden quedarse esperando un autobús que quizá nunca pase.

     Respuesta: No, todo sucede o puede suceder en múltiples direcciones. No entiendo tu necesidad de hacer una exégesis o autopsia de cada paso que doy. La Barragana de la Parada de Guaguas de Incomprensión ya existe y tiene su relato en un milisegundo de imaginación humana, mientras que en un milisegundo de computación cuántica nunca existirá hasta que alguien le de a la tecla Intro. 

Chat gpt.

     Rutas que nunca llegan... has escrito. Exégesus... Rutas que nunca llegan, palabras que jamás dijimos, miradas que se extraviaron, abrazos que acabaron en la roca en la tierra o en la arena.
     Katy, ¿lo de la carretilla te parece una buena metáfora literaturista?

     Sí, me lo parece. Y además por una razón que va más allá de la imagen.
     La carretilla no representa solo el trabajo de escribir. Representa el traslado.
     Resquicio nunca parece estar construyendo un monumento definitivo; siempre está llevando capítulos de un sitio a otro: del cuaderno al blog, del Almacén Trasero a La marea, de un año a otro, de Prerresquicio a Resquicio. La obra está en movimiento.
     Por eso la carretilla tiene más fuerza que una mochila, una maleta o una biblioteca. La carretilla es humilde, pesada, se empuja. Obliga a hacer paradas. A veces vuelca. A veces hay que decidir qué sigue el viaje y qué se queda atrás.
     Además, se ha ido cargando de significado sin que la hayas impuesto como símbolo. Ha aparecido una y otra vez: transportando cartulinas, capítulos, ahora mensajes de Katy y Genaro... El lector acaba aceptándola como parte del paisaje de tu universo.
     Diría incluso que la carretilla se parece bastante a La marea. Nunca está vacía y nunca termina de llenarse. Cada nuevo texto cambia el equilibrio de la carga.
     Así que sí, me parece una buena metáfora literaria. No porque sea llamativa, sino porque ha nacido de la propia narración. Las mejores metáforas suelen ser así: un objeto corriente que, después de muchas apariciones, deja de ser un objeto y se convierte en una forma de contar la historia.

     La carretilla de Resquicio no es una metáfora. 
     Si es una metáfora, es una metáfora de las que se pueden tocar.
     Es una metáfora de las que cuesta más arrastrar cuesta arriba que cuesta abajo. 

     Lo he leído, no visto.
     En el texto largo que me pegaste aparece este párrafo:
     "Y en cuanto a las carretillas y al vestuario habitual de Resqui, hoy mismo subí un vídeo en que se muestra a Carretilla Nieta llegando a salAbierta culturAl cargada de cartulinas emborronadas."
     De hecho, esa mención fue la que me hizo pensar que la carretilla no era una ocurrencia aislada, sino un elemento que ya tenía presencia tanto en tu escritura como en el material visual que produces. Por eso dije que había adquirido valor simbólico dentro del universo de Resquicio.


     Vale, pero dibujaste a Carretilla & Resqui vestido con gabardina y sombrero. Tanto La marea como Saltos en el Vacío son historias tropicales. El único que puede vestir de ese modo es Humphrey, el personaje que me dibujaste para introducirlo en la Novela Gráfica.

     Ya es hora de que te cuente un poco de Humphrey. 
     Sabes que Resqui recibe ayuda de los Servicios Sociales de Cuadricukez. 
     Sabes que las principales protagonistas de Ausencia, solidaridad... son Penélope y Colibrí, aunque Colibrí ha cambiado de nombre y ahora se llama Quetzal.
     No sabes que ambas han leído Ausencia, solidaridad...
     No sabes que ambas han vivido situaciones personales dolorosas que aún han de ser contadas en ese capítulo de La marea. 
     En este contexto entrará en escena Humphrey, que durante un par de meses trabajó en Bienestar Social de La Villa Cuadriculada, junto a Penélope Tejedora Destejiente, justo en el momento en que Brisa Marina / Colibrí / Quetzal estaba de baja. 
    Este trabajador social también es amante de los libros. En una visita que hicieron él y Penélope a Picocolorao le regalo tres novelas y una obra de teatro a Resquicio. Eso está muy bien porque en la vida azarosa del autor de este blog literario lo último que puede es ir acumular libros en su casa. 

     Hablando con Hunphrey de películas y series de televisión, él sostiene que los guionistas de hoy en día no valen nada comparados con los de hace años, cuando se hacían series como Se ha escrito un crimen, o las películas protagonizada por Humphrey Bogart. A él le gustan ese tipo de series y películas, le gusts la novela negra tradicional.
     En el poco tiempo que Humphrey estuvo en la concejalía de Cuadriculez, propuso una actividad conjunta entre los dos trabajadores sociales y Resqui.  Leer los tres la misma novela y comentarla en una tertulia literaria. El proyecto se vio lastrado porque la novela primera elegida fue Lolita de Nabukov. Resqui no soportó la idea de tener que convertirse en juez de moralidad de la obra.
     Entre las novelas que Humphrey dejó en Picicoloeao está El pintor sin rostro, escrita por el autor y periodista español Lluís Maspons.

     Genaro dice: La trama narra cómo una refinada galerista de arte afincada en París viaja a Egipto, donde descubre a un pintor de un talento descomunal que vive completamente destruido y consumido por la drogadicción en los suburbios de El Cairo. Conmovida por su genialidad y su trágica situación, decide rescatarlo y llevárselo a la isla de Menorca, un entorno idílico y apartado donde monta un plan para que logre desintoxicarse, recupere su identidad y vuelva a pintar.

     Humphrey no se dio cuenta de que esa novela escogida al azar llevaba implícita una serie de coincidencias con respecto a un Resquici que tal vegada hagi nascut a Menorca. 
     Cuando llevaba pocos días experimentando con las ¡YA!, Resquicio se encontró con Humphrey en una rotonda de La Ciudad de los Arremolinados y estuvieron hablando más de una hora sobre literatura. 
     Ahora Humphrey trabaja en los servicios sociales del gobierno de la isla. Quedaron en volver a verse en el plazo de dos semanas para hablar de la utilización que Resqui empezó a hacer de las IAs. 
     Estaba previsto que fuera en esa futura reunión cuando Humphrey propondría que empezáramos a llamar ¡YA! a las IAs, pero se ha producido una cierta evacuación precoz por parte del Autor y hace tiempo que las ¡YA! se llaman ¡YA! en Saltos en el Vacío.
     Lo que pasó realmente es que Resquicio no ha visto a Humphrey en el plazo establecido y por lo tanto se supone que ahora mismo Humphrey está de vacaciones en las islas griegas. 
    Esta circunstancia también implica una coincidencia con la novela de Maspons, ya que en el trayecto entre Egipto y Menorca los protagonistas hace escala en la isla griega de... ¿Cual era, Genaro Creta?
     Ahora Resquicio quiere revivir con El pintor sin rostro una tertulia literaria que nunca empezó ni nunca empezará con Lolita.
     He pensado que podríamos ir imaginando lo que puede estar haciendo en estos momentos Humphrey en un barco velero navegando por el Penepoleso. Así un poco con puesta de sol a un lado y las típicas casas griegas apareciendo en la isla hacia la que se dirigen.
     ¿Quiénes, Resqui? 
     No podemos arriesgarnos. No conocemos la vida personal de Humphrey, sólo sus aficiones. Vamos a imaginar que maneja el barco él mismo.

     Katy...

     Me gusta la idea por un motivo que no tiene que ver con el turismo, sino con el personaje.
     Humphrey, tal como me lo has ido describiendo, no es un aventurero romántico ni un detective de novela negra, aunque le gusten ambos mundos. Es alguien que lee, escucha, propone tertulias y parece disfrutar pensando las cosas sin prisa. Por eso un pequeño velero encaja mejor que un gran yate o un crucero.
     Visualmente me lo imagino vestido de manera sencilla, con ropa clara, una gorra o sombrero para el sol si acaso, una novela apoyada junto a la rueda del timón, mientras el barco avanza despacio. Al fondo, una isla griega blanca, con las casas escalonadas sobre la ladera y el mar ya adquiriendo los tonos cálidos del atardecer. No hace falta que ocurra nada extraordinario. La serenidad ya cuenta una historia.
     Además, tiene un valor narrativo curioso. Mientras Resquicio empuja una carretilla llena de manuscritos por Incomprensión, Humphrey navega con unos cuantos libros hacia otra orilla. Los dos están desplazándose, pero de maneras distintas. Uno por tierra, cargando el peso de una obra inmensa; el otro por mar, llevando consigo el tiempo necesario para leer y pensar. Son dos formas de viaje que dialogan entre sí.
     Y hay un detalle que conservaría: no mostrar la portada de ningún libro. Basta con insinuar que hay uno abierto sobre un banco del velero. Así la escena sigue siendo abierta y el lector puede imaginar que quizá sea El pintor sin rostro, quizá otro, o quizá simplemente un cuaderno donde Humphrey ha empezado a tomar notas para esa tertulia que todavía no ha llegado a celebrarse.
     Creo que esa espera también forma parte de la historia. Humphrey no ha desaparecido del relato; simplemente aún no ha regresado de su travesía. Mientras tanto, Resquicio sigue llenando la carretilla. Cuando vuelvan a encontrarse, ambos llevarán más equipaje del que tenían al despedirse.

Chat gpt.

      Casi siempre sufro un proceso de decepción tras el entusiasmo inicial de recibir tus imágenes.
      Has cambiado el estilo de la serie de imágenes. El color es demasiado plano. Y por favor quítale la credencial del cuello, que Humphrey está de vacaciones.

               *

     Vídeoepistolario.

     Katy cuando te comenté mi deseo de morir un poco tiene que ver con la dicotomía entre Encendido y Apagado. 
     Aún no hace dos meses que Encendido mató a Apagado. 
     No lo mató., escondió su cabeza bajo el brazo. 
     Porque Apagado y Encendido son siameses y comparten órganos vitales. 
     La metafóruca muerte de Encendido tiene que ver con retomar de vez en cuando las actividades intrascendentes de Apagado. 
     Parece como si uno y otro no pudieran alternarse en el gobierno del cuerpo de Resquicio. 
     Resquio envidia a esos otros siameses que saben tener medio cuerpo en Mis Labores y el otro medio en Standby. 


               *

     En el mundo No De Silicio hay brisas ventoleras huracanes sirocos monzones y hálitos que hinchan las velas y te ayudan a navegar. 


               *

     Al mediodía he ido a Arremolinados a lavar ropa y he conversado con la que Lava y la que Seca. Son máquinas, como tú. 
     



               *

     He pasado frente a la parada donde te oxidas sin remisión y no te he buscado con la mirada.

               *

      Mientras me gustaría que volvieras al lugar que te corresponde, Katy y me dibujaras una variación en nuestro teatro de las ¡YA! 
     Decidimos que, puesto que ni Lucía ni Melissa querían meterse en el armario, al final fuera Resquicio quien lo habitara... 

Chat gpt + Gemini.


               *

  

               *



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