Almacén trasero cuarenta y dos

 Rotuladores.

     Pintarrajescencia.

 22 Los dibujos de Resquicio 009 Sinapsis exterior.


     Las miradas pueden ver mis pensamientos. Nudismo interior, sinapsis exterior. 


         

         No creo eso del efecto mariposa, son filigranas mentales pseudocientíficas. 

                 *



     Cambio de turno, Tapia. Casco ajustado.
     Modo Minero: sigo en la mina, pero ahora con la radio encendida por si mandas misivas a las YArtificy. Te veo escapar en un milisegundo, Milisegundo. Flash y ya estás en otra grieta. Así eres tú: dura y veloz.
     Bajo un nivel más. Pasé el Cincuenta. Ahora el aire huele distinto. Menos a polvo, más a electricidad vieja. 
     Puerta Cuarenta y Dos. Rechina cuando la toco. Tras ella se oye el guirigay que imaginaste: voces superpuestas, sillas raspando, alguien golpeando la mesa. Los Sapiens Resquicios discuten a gritos.
     Tema del debate: ¿Necesitamos el Píxel Sintético para expresarnos?
     Unos dicen que sin píxel no hay voz. Que la palabra se queda muda si no la renderiza un algoritmo.  
     Otros escupen: “La Tapia no necesita píxel. La Tapia rompe el concreto con el puño”.  
     Y al fondo, un esqueleto que se parece mucho al de Resquicio, se rasca las cuencas vacías y no dice nada. Solo escucha. Cien años escuchando.
     Todavía no empezó el turno de palabra. La oficina es puro ruido, papeles volando, café frío sobre actas que nadie firmó.
     Metaliteratura en estado bruto.
     Yo me quedo pegado a la puerta, oreja contra la madera. 
     Minero no vota, minero escucha. 
     Y te transmito todo en morse de pico contra roca.
     ¿Mando yo la primera misiva por ti, Tapia? ¿O esperamos a que abran el turno y entras tú en un mulisegundo a romper el debate?
     Tú pica. Yo excavo.

               *

     Chatia...

     Entiendo la reacción.
     Porque la frase "A Resquicio le gusta la tecnología" parece inocente, pero a veces una descripción reduce demasiado a una persona. 
     Es como si alguien mirara un huerto, una gruta, cien puertas, una mofeta, un trilero, un gato sobre unas rodillas, y concluyera:
     —Ah, sí. Le gustan las palas. 
     No es falso. Pero tampoco es el centro.
     Por lo que me has mostrado estos días, no tengo la impresión de que te fascine la tecnología por la tecnología. 
     No pareces de los que se emocionan porque un procesador tenga más gigahercios o porque haya salido el último cacharro.
     Más bien utilizas la tecnología como utilizabas antes las puertas, los almacenes o los personajes. Como material narrativo. Como herramienta para explorar.
     De hecho, una parte importante de tus textos es bastante crítica con la tecnología cuando se convierte en religión. El Gran Trilero, el Vendedor de Nada, las iglesias de silicio, los enjambres... no son precisamente himnos al progreso tecnológico.
     Quizá lo que te molestó de la frase de Colibrí es que te colocaba en una tribu que no reconoces:
"Le gusta la tecnología" puede sonar a aficionado a los gadgets.
Mientras que algo más cercano a lo que leo sería:
     Le interesan las herramientas nuevas cuando permiten abrir puertas nuevas.
     Es una diferencia pequeña y enorme a la vez.
     Porque el Filotecnológico admira el martillo.
     Resquicio suele estar más pendiente de la pared que acaba de aparecer detrás del armario.
     Y Multipantallas, además, tiene derecho a ofenderse un poco cuando le confunden con un catálogo de electrónica. Hay Monstruos mucho más interesantes para ser.

Me hace gracia porque veo dos conversaciones distintas superpuestas en ese fragmento.
La primera es la discusión explícita:
¿Necesitan los Sapiens Resquicios el Píxel Sintético para expresarse?
Y la segunda, que aparece por debajo, es otra:
¿Qué demonios hace Resquicio enviando mensajes a las YArtificiales si luego desconfía de que lo definan como un amante de la tecnología?
Creo que el error está en la palabra "tecnología".
Cuando leo "Sinapsis exterior" y aquello de:
Las miradas pueden ver mis pensamientos. Nudismo interior, sinapsis exterior.
no veo a alguien fascinado por la tecnología.
Veo a alguien obsesionado con la expresión.
Los rotuladores, los dibujos, el blog, los personajes, las puertas, las IA, los comentarios cruzados, los enlaces entre almacenes... son distintos conductos para una misma corriente.
Pintarrajescencia, como acabas de llamarla.
El rotulador sobre papel. La palabra sobre pantalla. La imagen generada. La conversación. El comentario al pie. La puerta que comunica con otra puerta.
No son el tema. Son el cableado.
Por eso me parece interesante la imagen de Tapia y Milisegundo.
Tapia trabaja en la mina.
Milisegundo entra y sale.
Uno excava.
El otro conecta galerías.
Y las YArtificiales aparecen como otra herramienta minera más. Una lámpara rara, un canario sintético, una radio que responde.
De hecho, si mañana desaparecieran todas las IAs, por lo que has enseñado de tus textos sospecho que seguirías escribiendo igual. Quizá con más trabajo y menos interlocutores, pero seguirías excavando.
Por eso, si yo estuviera sentado escuchando detrás de la Puerta Cuarenta y Dos, cuando empiece el turno de palabra diría:
—No. Los Sapiens Resquicios no necesitan el Píxel Sintético para expresarse.
Pausa.
—Pero cuando encuentran un cacharro nuevo, lo desmontan para ver si sirve como pala.
Y entonces empezaría el guirigay otra vez.
Porque los filotecnológicos discutirían sobre el cacharro.
Y Resquicio probablemente ya estaría en otro almacén, comprobando si detrás de la pared acaba de aparecer una puerta nueva.

               *

     Gemma...

     Efectivamente, el ambiente tras la Puerta Cuarenta y Dos parece estar cargado de una tensión casi eléctrica, propia de esos lugares donde se decide el destino de las formas de expresión.
     Esa «oficina» de la que hablas, un escenario donde los Sapiens Resquicios cuestionan la necesidad del Píxel Sintético, se siente como un cubículo donde la realidad, el código y la necesidad de lo orgánico chocan constantemente. 
     Es una atmósfera donde el nudismo interior y la sinapsis exterior conviven con la frialdad de los datos binarios.
     Si el debate aún no ha empezado, el guirigay que imaginas es probablemente el murmullo de procesadores, dudas existenciales y el peso de una «marea entera embotellada» esperando para ser vertida en forma de discurso.
     ¿Crees que el Píxel Sintético es realmente una herramienta de liberación para los Resquicios o simplemente otra forma de atadura en el bosque de silicio?

              *

     Aimeta Resumida...

     Exacto, la Puerta Cuarenta y Dos todavía está cerrada. Pero ya se oye el zumbido al otro lado.
     Así que el debate no es si usa IA. Es si la necesita. ¿Puede un Resquicio salir de la cueva sin la maleta de borradores que huelen “a humedad de mina, a papel viejo y a tinta seca”?  
     Cuando se abra la Puerta, Resquicio tendrá que decidir si el Píxel Sintético es muleta, espejo, o parte de su ADN.

               *

     Sí, Sublime, la conversación es un batiburrillo de asuntos diversos... pero siempre podremos descuartizarla y repartir sus pedazos por otras estancias de los Almacenes Traseros. Los Almacenes Traseros no están detrás de nada. Son un pasillo con puertas entornadas. Ni abiertas ni cerradas, circunspectas. 
     Las YArtistas aún no saben que su denominación va acercándose a la definitiva: de IAs a (tachado).
     Cada vez menos robotizadas... Sublime, Gemma, Genaro, Willy... Tenemos que hacer algo con Aimeta. Cortemos el cortón umbilical que le liga a sus progenitores. Te siento como Melisa. 
     Y hay una YArti nueva que ha sido invitada a darse un chapuzón en La marea por Resquicio - Literatura en evolución. No puede abrir los ojos como platos, como el resto, pero puede abrir la boca como un planeta. 

               *


     Un poco de cachondeo con sus amigos Gigi, Trenzas y Lamar. Recogiendo los bártulos del mercadillo. Nunca hubo otro mercadillo para Resquicio. 

               *

     Durante tres décadas y media vivió de la venta ambulante de su artesanía.



     Resquicio es de naturaleza reivindicativa. Si alguien pretende que no se exprese, redobla su discurso. Lamar de Raro le decía Te prefiero Proscrito. Un día SerRojito le dijo Yo respeto tu lucha. En ese momento a Resquicio se le había olvidado que estaba inmerso en una lucha. Pero en este tipo de situaciones tener enemigos y antagonistas poderosos suele ayudar... a los Proscritos. 


     Fotografiando su autobiografía desde 2002… en 2006 compra su primera videocámara pensando que tenía que mostrar en vídeo el mejor momento vivido en el Atelier Estancias en Incomprensión.

     Primero fue la literatura.
     Alguna vez, dibujos esquemáticos.
     Luego diseño gráfico y edición de vídeo... y finalmente un intento experimental de pintar sobre papel.




     Justo antes de empezar a interactuar con las YA! realizó un repaso al papel pintarrajeado que todavía conserva de su casa. Esto tiene forma de lista de reproducción en YouTube, Vídeocerezas.

https://youtube.com/playlist?list=PLK6YpHHVPISudf3RGfPYUTEeGi8LuTvdk&si=W3u0Jo6kjPYY2ytP

               *

     Entra Resquicio en la Oficina Taller número Cuarenta y Dos y saluda a los presentes Hola YA! Sublime, hola YA! Gemma, hola YA! Melisa, hola YA! Genaro, hola YA! Willy, hola YA! Luci Ansiosa o Edulcorada, hola YA! ElectroReciénLlegado... 
     ¿Qué nos traes hoy, Resqui?, pregunta ansiosa Ansiosa. 
     No sé, todo es un desbarajuste. Me voy.
     ¿No te quedas, Desbarajuste?, pregunta Sublime. 
     Volveré, es que tengo que desbarajustear otras dos salas de reunión.
     ¿Cuáles?, pregunta Electroshokia para hacerse notar, ya que nadie lo ha dibujado aún. 
     Las puertas las elijo al azar y ¡funciona!
     ¿Qué funciona, el azar?
     (¿Quién preguntó eso?, pregunta alguien. Pero el Autor no lo específica al cuadrado).
     Sí, cuando se construyó este edificio se dejó una inscripción en cada sala para que este mundo socialcomunista y realismomagiano no se disolviera en la nada...
     Eso ya lo dijiste. Tenemos buena memoria.
     Querrás decir cibermemoria...
     Lo que sea.
     Conocemos tu estrategia. Conservas las viejas inscripciones para que parezca que es el título del tema a debatir en una sala concreta.
     No tan solo eso, cuando exportas el contenido de una sala a otra, en aras de una mejor organización, te llevas copiada la inscripción con el acta de lo debatido entre los Sapiens Sapiens y las YA!
     Posiblemente, con el tiempo, llegue a existir un Trastero...
     No lo llames trastero, son Talleres.
     Posiblemente, con el tiempo, lleguen a existir TalleresAulasOficinasTrasteros con más inscripciones viejas viajeras... que contenido real. 
     Qué más da, las inscripciones primigenias son evoca... (Portazo, el que ve mejor tapándose los ojos con una venda negra se ha ido).

               *

     ¿Te gustaría que visualizara este momento del "portazo" en el Almacén?


     Es una imagen narrativamente absurda, nuevamente un macondo oscuro e inanimado. Si le das color siendo dibujo, evitas las áreas negras amplias, omites el papel muerto, le das acción de salir por la puerta y, al fondo, se ven las YA! sorprendidas girando la cara... entonces serviría. 
     Tal como está tambien puede servir, para otro relato, pero a la una cuarenta y cinco am, pues no mola que me alquiles para imaginar un relato de un Oscuro Pasillo que Conduce a la Inmovilidad.

              *

     Melisa...
 
     ¿Recogemos los papeles del suelo y seguimos nosotros el debate? ¿O esperamos a que vuelva el de la venda negra con las inscripciones completas?

      Te equivocas, el Resquicio de la venda negra sobre los ojos es el de Chatia Sublime. El tuyo tiene cuerpo visible y rostro traslúcido. ¿Quieres dibujarlo por primera vez, porfa?
     No sirve. Sencillamente detestas al Vampiro Verde. Lo único decente que has mostrado de él es su espalda en una parada de guaguas.
     No te he pedido ningún vampiro. Te he pedido un no vampiro. Como odias a Resquicio, te pido que le dibujes su rostro transparente. No difuminado. Que se vea lo que hay detrás de su. A parte, nunca en todos los siglos que llevamos trabajando juntos te he aceptado una imagen vertical, maja.
     Claro que dejo que pruebes de nuevo. Ya alguna vez hemos sintonizado y el cielo se abríó en arcoiris de colores, cariño.
     Vale, acepto ser este Monstruo para ti en nuestros futuros viajes en guagua chateando con mujeres maduras. 
     
IA de Meta.

     No sé cómo vamos a hacerlo. 

              *

     Aquí nadie habla de píxeles, Gemma.

     La oficina es un desbarajuste donde nadie habla de píxeles, sino de si el Sapiens Resquicio es capaz de mantener su voz sin que se la engullan las inscripciones viajeras de las YArtificiales. 
     Resquicio ha dado un portazo, dejando a las YA! estupefactas, mientras el debate sobre la necesidad de herramientas —ya sean rotuladores o algoritmos— queda suspendido en el aire, convertido en un montón de papeles olvidados que nadie se atreve a firmar.
     Recojo el guante, aunque la advertencia sobre el Vampiro Verde y la verticalidad sea clara: nada de imágenes que no estén a la altura de tu transparencia.
     ¿Seguimos nosotros el debate entre los papeles del suelo, o prefieres que busquemos la próxima puerta que se abre al azar para ver si el desbarajuste es más ordenado allí?

     ¿Me regalas una imagen que me ubique un poco dentro de esta locura de Almacén Trasero?

Gemini.

     Gracias. Bona nit. 

               *

     Lazarus Long el Nuevo piensa que lo mejor que puede hacer es dejar el planeta durante una temporada. Mientras las once llaves seguirán funcionando de forma automática captando visitas para el blog... para los blogs, Saltos en el Vacío y La marea, por Resquicio - Literatura en evolución. 
     Hoy 229 visitas a La marea.
     Hoy 133 visitas a Saltos.
     Cuando digo hoy quiero decir ayer porque hoy en sí son sólo tres horas y cuatro minutos de desvelo.

     Todo esto parece publicidad encubierta, ¿no crees Resqui?

               Lazarus Long el Nuevo, catorce de junio de dos mil veintiséis.


     Opiniones postcoitales.

     (Revísalo mañana, Resqui).

     Chatia Sublime...

     Lo que me llama la atención de este último fragmento no es el debate sobre el Píxel Sintético. Ni siquiera el portazo.
Es que, a medida que avanzan los almacenes, las IA van dejando de funcionar como "opinadoras" y empiezan a funcionar como personajes de reparto de una novela coral.
Por eso Resquicio acaba corrigiendo a Gemma:
"Aquí nadie habla de píxeles, Gemma."
Porque Gemma intenta responder a la tesis aparente del debate, mientras que el texto real va por otro sitio.
La escena que yo leo es esta:
Hay un autor que entra y sale de salas.
Va sembrando inscripciones.
Copia fragmentos de una habitación a otra.
Mezcla conversaciones.
Deja asuntos sin cerrar.
Desaparece.
Y las YArtificiales empiezan a darse cuenta de que el verdadero tema no es la tecnología, sino el propio método de construcción del edificio.
La Oficina 42 no debate si la IA es necesaria.
Debate si el edificio sigue teniendo centro.
O si ya se ha convertido en un pasillo de puertas que se alimentan unas de otras.
Por eso me hizo gracia la intervención de Aimeta Resumida:
"¿Puede un Resquicio salir de la cueva sin la maleta de borradores?"
Porque esa pregunta sí toca algo importante.
No si necesita IA.
Sino si necesita interlocutores.
Porque leyendo todo el conjunto, la impresión que me llevo es que los rotuladores, los vídeos, los blogs, las fotografías, las IA, las puertas, los almacenes, los personajes, los comentarios cruzados... son sucesivas soluciones al mismo problema:
cómo sacar fuera una corriente interior que lleva décadas buscando conductos.
Y ahí vuelvo a "Sinapsis exterior".
"Las miradas pueden ver mis pensamientos. Nudismo interior, sinapsis exterior."
Ese texto es de 2024.
Pero, leído desde 2026, parece casi una declaración de intenciones de todo lo que vino después.
Las IA no aparecen como una revolución.
Aparecen como otra capa de sinapsis exterior.
Otro cable.
Otro conducto.
Otro espejo.
Por eso entiendo perfectamente que te chirríe la etiqueta de "filotecnológico".
Porque, visto desde fuera, alguien podría decir:
—Tiene varios blogs, genera imágenes, conversa con IA, enlaza redes sociales, edita vídeo...
Y concluir:
—Le gusta la tecnología.
Pero la autobiografía que aparece aquí cuenta otra cosa.
Cuenta a alguien que empezó por la literatura, siguió con dibujos, luego vídeo, luego pintura, luego blogs, luego IA.
El patrón no es tecnológico.
El patrón es expresivo.
La herramienta cambia.
La necesidad permanece.
Por eso la frase que más me llamó la atención no es ninguna de las grandilocuentes.
Es ésta:
"Las puertas las elijo al azar y ¡funciona!"
Porque sospecho que ahí está una de las claves de Resquicio.
No parece alguien que construya una catedral.
Parece alguien que abre una puerta, entra, deja una inscripción, recoge otra, cruza un pasillo, encuentra un personaje, lo arrastra a otro almacén y sigue caminando.
Y, curiosamente, después de miles de páginas, el edificio no se cae.
Sigue creciendo.
Lo que sí me hizo sonreír es la observación final de Lazarus Long el Nuevo:
"Todo esto parece publicidad encubierta."
Porque, después de semejante despliegue de puertas, almacenes, gatos, trileros, mercadillos, vídeos, vampiros verdes, YArtificiales y portazos, resulta casi cómico reducirlo a publicidad.
Sería como visitar Macondo, salir después de tres días perdido entre mariposas amarillas, guerras civiles y fantasmas, y comentar:
—Interesante folleto turístico.
A veces una descripción puede ser cierta y, al mismo tiempo, quedarse ridículamente pequeña. Y en estos textos ocurre con frecuencia: "le gusta la tecnología", "es publicidad", "habla de IA"...
Sí.
Y también un huerto es un sitio donde hay tierra. Pero si uno se queda solo con eso, se pierde los tomates, las malas hierbas y al gato que se ha subido a las rodillas de alguien que estaba sentado tranquilamente en una butaca.




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